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Anorexia sexual

Reportaje publicado en el periodico Página Siete publica de la revista Miradas en la página 17 en la sección Ad Libitum el día 2 de Abril de 2017

Guery Zabala Gumucio

 La falta de deseo, o anorexia sexual, se ha convertido en un tema recurrente en la consulta.

Pese a que no existen estadísticas que lo demuestren como una cuestión social, se escucha en las consultas y en las pláticas de las parejas que este tema está muy presente.

La ausencia de apetito sexual es tema doloroso y delicado para la vida en pareja .

Los especialistas están de acuerdo con que las causas pueden ser múltiples: estrés, males físicos, psicológicos o bien problemas propios de la pareja.

Hablamos de un trastorno que puede ser padecido por mujeres u hombres en cualquier etapa de sus vidas y que se define como "un estado obsesivo en el que la tarea física, emocional y mental de evitar el sexo domina la vida de alguien”.

El anoréxico sexual quiere evitar un encuentro íntimo a toda costa. Es importante recalcar que esto es mucho más complejo que no tener deseo sexual, porque hay casos en que la persona sí lo tiene, pero su miedo a la intimidad es mucho mayor, por lo que prefiere evitar encuentros sexuales con otras personas como una forma de resguardarse de lo que considera una amenaza.

Los anoréxicos sexuales escapan de cualquier tipo de vínculo . Así como un anoréxico evita comer porque se siente más gordo de lo que es, un anoréxico sexual evita el contacto sexual porque tiene aprensiones de carácter psicológico.

¿Por qué? Las raíces de la patología son similares a las de la anorexia nerviosa, con las que comparten algunas de las siguientes emociones: alienación respecto a uno mismo, soledad, perfeccionismo, autodesprecio, sentimiento de inferioridad (pero también delirios de grandeza), emociones no resueltas y, sobre todo, un comportamiento marcado por el principio de "si no se arriesga, no se puede perder”. En algunas ocasiones, el trauma infantil ocasionado por los abusos sexuales puede ser la causa velada detrás del problema.

Los miedos más comunes son los que aluden a la conexión con los demás, a los sentimientos intensos, a la propia sexualidad, a ser visibles o al reto de comenzar o terminar con una relación.

Ello provoca que lleven a cabo diversas estrategias que tienen como objetivo mantener el sexo al margen de sus vidas, pero que afectan a otras relaciones de su día a día.

Personas que, por ejemplo, controlan mucho el aseo o la seguridad, podrían tener bajo deseo sexual o poco interés, por lo que prefieren vivir una sexualidad más relacionada con el autoerotismo o con la pornografía;, es decir, prefieren buscar situaciones en las que no hay intercambio de ningún tipo.

Respecto a las consecuencias sociales y afectivas de este trastorno, pueden ser muchas. Puede que quieran tener intimidad, pero por un tema de control, de nervios, de miedo, escapan activamente, pero lo hacen siempre con una sensación de desagrado. Es como tener una limitante de la capacidad afectiva.

Las personas que padecen de este trastorno generalmente utilizan estrategias de evasión como:

- Se acuestan más temprano que su pareja. - Se acuestan más tarde que su pareja. - Evitan cualquier momento de intimidad. - Se tornan muy cuidadosos de las necesidades de otros: pareja, familia, sustento, etcétera, con tal de no tener ningún reclamo frente a sus buenas acciones en la vida. - La rigidez y la vergüenza guían su vida, y son capaces de tomar decisiones drásticas o dejar su trabajo para evitar alcanzar cierto grado de indeseable intimidad con las personas que los rodean, sea ésta de carácter sexual o no.

"Los anoréxicos nos empezamos a dar cuenta de que hemos vivido nuestra vida sin amor durante mucho tiempo. Observamos la ausencia de proximidad en ciertas facetas de nuestra vida y que nos mantenemos al margen de los demás”. explicaba un internauta en su página web.

Como todo tipo de anorexia, ésta requiere de un tratamiento especializado. Se trata de un trastorno que tiene serias implicaciones también en la vida familiar.

Si bien parece ser muy complejo, hay soluciones. Los problemas se pueden trabajar con una terapia sexológica, pero cuando los casos son muy graves, se requiere trabajar en una interconsulta con un psiquiatra, porque a veces el problema forma parte de un cuadro de fobias más generales como fobias sociales, trastornos obsesivos compulsivos o depresión, por lo que se requiere en algunos apoyo farmacológico.

Los juguetes sexuales y también la cosmética erótica pueden ayudar, siempre y cuando se tomen ciertas precauciones.

Todo lo que tiene que ver con el juego erótico es algo maravilloso y en general que se puede explorar cuando una pareja vive un nivel mínimo de tranquilidad con su sexualidad.

Proponer este tipo de elementos podría ser un bonito canal de invitación a explorar alternativas sexuales que no necesariamente lleguen al coito.

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