Los hombres frente al embarazo

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 10 de Septiembre de 2017 en  la Revista Miradas en la página 17 en la sección Ad Libitum

Guery Zabala Gumucio

Hombres y mujeres percibimos el embarazo de una manera muy distinta. Mientras para ellas el embarazo a menudo es una etapa sublime, celestial, dulce y tierna, para ellos es como una responsabilidad y se concentran en analizar la situación económica familiar y en la planificación.

Así, cuando los hombres se enfrentan a un embarazo, suelen centrarse en lo que deben hacer para asegurar el bienestar de sus parejas y de sus bebés.

La gestación supone un cambio en la vida de toda mujer a nivel físico, emocional y social. Pero, ¿y en los hombres? ¿Hay cambios? El hombre también puede experimentar cambios psicológicos y fisiológicos durante el embarazo.

El ejemplo más extremo es el llamado síndrome de Couvade. Si bien no es habitual, hay casos de algunos padres primerizos que experimentan síntomas como vómitos, mareos, dolor abdominal o cambios en el apetito, en una empatía con su pareja. Normalmente sus efectos se hacen evidentes durante el primer trimestre del embarazo y terminan, al igual que los síntomas reales, con el parto.

Este síndrome suele aparecer en parejas más apegadas y cariñosas.

El embarazo supone muchos cambios en la pareja y exige de ambos procesos de adaptación, pero para el hombre uno de los terrenos más difíciles de adaptarse es en el ámbito sexual. La libido puede verse muy afectada ya que en este momento la mujer le genera un respeto máximo, y da la sensación de estar perturbando, agrediendo o poniendo en riesgo su fragilidad de este estado, por lo que no es fácil acercarse sexualmente a su pareja.

También existe el miedo de dañar al feto, pero este ser está a salvo, protegido por la placenta y los médicos recomiendan las relaciones sexuales durante el embarazo, incluido el mismo día del parto. El sexo durante el embarazo es sano a nivel psicológico y afectivo, pero también físicamente, puesto que tonifica los músculos.

Debido a este distanciamiento y a la poca adaptación, la gestación es en una etapa en la cual la infidelidad sexual es frecuente.

Por otro lado, también hay hombres a los que una mujer embarazada les despierta el deseo, pero más de una sexualidad afectiva y amorosa.

Otro cambio importante es el emocional, muy percibido por las mujeres durante el embarazo.

Muchos hombres no saben manejar estos cambios de humor repentinos, producidos por la fluctuación de las hormonas, lo cual hace que ella lo perciba distante, callado, ensimismado y poco expresivo, aunque esto so significa desamor.

Lo que pasa es que no sabe cómo reaccionar frente a esos cambios, ya que parece desde su percepción, si hace algo está mal y si deja de hacer también. Como no fue educado y preparado para esta etapa se aísla y puede mandar mensajes erróneos a su pareja.

Sumado a esto, muchos hombres viven con nervios y ansiedad esta etapa, sobre todo en el primer embarazo, porque hay incertidumbre ante los cambios y contrastes que no se pueden manejar.

Además, existe el miedo a dejar de ser el centro de interés de la relación, llegando a sentir muchas veces la existencia de una posible pérdida del control sobre la propia vida.

Cuando la mujer ya es madre, muchos hombres aseguran que ven a su pareja distinta, dejan de lado el rol de pareja y solo asumen el de madre y ellos no saben cómo crear vínculos nuevos, lo que en muchos casos afecta directamente la sexualidad.

Ante este cambio vital, no hay que perder las actividades que se realizan en pareja, entendiendo que la otra persona no es alguien diferente, sino que ahora ambos tienen un rol más: el de ser padres.

Se debe aceptar que el embarazo y el parto suponen un giro de 180 grados en la relación, se pasa de ser pareja a ser familia y se añaden nuevas rutinas, roles y preocupaciones.

Es básico conocer el proceso biológico del embarazo y sus implicaciones en el día a día de las mujeres gestantes. Esto resulta clave porque el futuro padre intenta ser un resguardo que detenga todo aquello que creemos que puede hacer mal a la mujer embarazada, aunque muchas veces se puede llegar a sobreproteger por ese desconocimiento, o por ese rol protector.

Es importante entender que los hombres reaccionan como hombres ante un embarazo y no como mujeres. El hombre percibe un embarazo como una responsabilidad a la que debe responder. El embarazo ya no es asunto exclusivo de mujeres. El futuro padre también debe y puede ser protagonista de este gran acontecimiento.

Sexo contra el cáncer de próstata

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 3 de Septiembre de 2017 en la revista Miradas en la página 17 en la sección As Libitum

Guery Zabala Gumucio

E s un tema tabú; genera miedo, y a veces también vergüenza. La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que se encuentra detrás de la base del pene del hombre, delante del recto y debajo de la vejiga. Rodea la uretra, es un conducto parecido a un tubo que transporta orina y semen a través del pene.

Su función principal es producir líquido seminal, el líquido en el semen que protege, mantiene y ayuda a transportar el esperma.

Para la detección del cáncer de próstata se utilizan comúnmente dos pruebas:

Tacto rectal (digital rectal examination, DRE). Un DRE es una prueba en la que el médico introduce un dedo enguantado y lubricado en el recto del hombre, y palpa la superficie de la próstata para detectar cualquier irregularidad. Pero muchos hombres evaden esta revisión, por lo que surge acá una pregunta.

¿Preferimos aguantar un dedo y prevenir y/o saber que estamos con esta enfermedad y tratarla, o debido a nuestra "masculinidad y virilidad” exponernos a perder la vida por no hacer la prueba?

Esa revisión es la única forma hasta ahora que nos acerca al diagnóstico, ya que se podrá identificar si hay inflamación o no.

El segundo es un análisis de sangre llamado PSA. Existe controversia acerca de su uso para la detección del cáncer de próstata en hombres sin síntomas de la enfermedad. El análisis del PSA es útil para detectar cáncer de próstata en etapa inicial, lo cual ayuda a que muchos hombres reciban el tratamiento necesario antes de que el mal se disemine.

Como consecuencia, la detección del cáncer de próstata puede implicar que algunos hombres deban someterse a cirugías y a otros tratamientos que posiblemente no se necesiten y que pueden afectar gravemente la calidad de vida de un hombre.

Cuando el cáncer de próstata provoca efectivamente síntomas o signos, generalmente se diagnostica en un estadio posterior.

Estos signos y síntomas incluyen:

Micción frecuente.

Flujo miccional débil o interrumpido, o necesidad de hacer fuerza para vaciar la vejiga.

Sangre en la orina.

Urgencia de orinar frecuentemente por la noche.

Sangre en el líquido seminal.

Aparición de disfunción eréctil.

Dolor o ardor al orinar, que es mucho menos frecuente.

Molestias al estar sentado, causadas por un aumento del tamaño de la próstata.

Buscando información sobre las formas de prevención del cáncer de próstata, encontré una investigación que me dejó sorprendido y por eso me decidí a compartirla con ustedes, ya que ponerla en práctica nunca es tarde.

"Eyacular al menos 21 veces al mes (manteniendo relaciones sexuales o con la masturbación) reduce significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de próstata”, es la contundente conclusión de un estudio financiado por el Instituto Nacional del cáncer y llevado a cabo por la Boston University School of Public Health, Harvard T.H. Chan School of Public Health y Harvard Medical School (EEUU), y que recoge la revista European Urology.

Los investigadores descubrieron que los hombres que eyaculaban 21 veces al mes, o más, tenían menos posibilidades de sufrir cáncer de próstata que los que lo hacían de 4-7 veces al mes. Esto no prueba que eyacular con más frecuencia prevenga el cáncer, sino que se asocia a una disminución en el riesgo.

Durante el seguimiento, se diagnosticaron 3.839 casos de cáncer de próstata. Una de las observaciones principales fue que la frecuencia de la eyaculación por mes disminuyó con la edad.

Por ejemplo, la media de 13 o más eyaculaciones mensuales fue del 57% entre los 20 y los 29 años, pero del 32% entre los 40-49 años.

En comparación con los hombres que eyaculaban de cuatro a siete veces al mes y excluyendo a los hombres con disfunción eréctil, éstos fueron los datos:

Hubo un 20% menos de riesgo de cáncer de próstata para los que eyacularon 21 veces o más al mes de 20 a 29 años.

Hallaron un 18% menos de riesgo de cáncer de próstata en hombres entre 40 y 49 años que eyacularon 21 veces o más por mes.

Se registró una reducción del 26% en el riesgo de cáncer de próstata en hombres mayores de 50 años que habían eyaculado 21 veces o más por mes.

Hubo un menor riesgo de cáncer de próstata en edades entre 40 y 49 años para los que eyaculaban de 13 a 20 veces al mes.

También se detectaron reducciones similares, aunque menores, en el riesgo en todas las edades para los hombres que eyaculaban 13 o más veces al mes.

Además de eyacular con frecuencia, otros métodos que pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata son mantener un peso saludable y practicar ejercicio regularmente.

Si te preocupa algún cambio que has experimentado, habla con tu médico, que te preguntará desde cuándo y con qué frecuencia has experimentado los síntomas, entre otras preguntas. Esto es para ayudar a averiguar la causa del problema y llegar al diagnóstico adecuado. Asiste a tu médico para salir de dudas y puedas tener las respuestas adecuadas para tu caso.

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