Enfrentando la infertilidad

Nota de prensa que salio publicada en el periodico página Siete el día 17 de diciembre de 2017 en la revista Miradas en la sección Ad Libitum el la página 17

Guery Zabala Gumucio

La infertilidad es uno de los temas más estresantes para las parejas. Frecuentemente expresan sentimientos de culpa y de desvalorización, baja autoestima y su sexualidad se ve afectada por la pérdida de la espontaneidad y sienten el aislamiento de sus amigos, que muchas veces están criando a sus hijos y se transforman en fuente de dolor para un matrimonio estéril.

Tras años de búsqueda e incluso intentos fallidos de reproducción asistida, el sentimiento de alegría e ilusión del principio ha pasado a ser de sufrimiento, llegando a afectar en muchas ocasiones a la relación de pareja. La crisis normalmente viene asociada a la creencia existente en todos nosotros de que la procreación es un hecho natural en el ser humano, donde uno sólo decide voluntariamente en qué momento de su vida va a tomar tal decisión.

La infertilidad es la incapacidad de la pareja de lograr una gestación que lleve al nacimiento de un hijo, después de mantener relaciones sexuales sin métodos de planificación. Es un problema de pareja y no es una enfermedad. Los casos más frecuentes de pareja infértil son aquellos en los cuales existe una causa masculina de menor importancia y una causa femenina, también de menor importancia que, sumadas, originan esterilidad. Por tanto, el estudio ideal debe evaluar tanto al hombre como a la mujer.

El ser humano tiende a buscar culpables cuando no consigue sus propósitos, no sólo a los demás, sino también a uno mismo, y en la búsqueda de un hijo, por supuesto, también ocurre. Los pensamientos negativos de tipo “tendríamos que haber empezado antes”, son continuos y no desaparecen, y es ahí cuando todo empieza a desmoronarse.

El estado emocional de la pareja es fundamental para lograr un embarazo. El estrés y la ansiedad son malos compañeros. En muchos casos, las parejas piden apoyo psicológico con el objetivo de mantener su estabilidad emocional y evitar que aparezcan problemas de mayor envergadura como depresiones y hasta la disolución del matrimonio.

Cuando llega el diagnóstico de infertilidad por parte del hombre, él se siente culpable por no poder darle a su pareja -y a sí mismo- lo que quiere, y en ocasiones, ella también puede culparlo. Es vital poder abordar estos sentimientos para dejar claro que es un problema de pareja, y no de uno sólo.

También ocurre que, mientras ellas suelen estar pendientes del ciclo (ovulación, duración del ciclo), ellos suelen enfrentarse al problema en silencio, lo que provoca un estrés por no verbalizarlo, y en ellas frustración por creer que sus parejas no están igual de involucradas.

Aquí entra también la forma que tiene cada cual de afrontar el problema. Es probable que uno de los dos se lo tome con más calma y prefiera no acudir al médico, mientras que el otro quiera resolver pronto la situación. El que es incapaz de crear vida se siente culpable por privar a su pareja de la posibilidad de tener hijos, estableciéndose así una dinámica destructiva que puede hacer peligrar la estabilidad del vínculo (muchas parejas acaban separándose si no superan estas dificultades).

Estas diferencias crearán conflictos en la pareja, él más tranquilo puede sentirse presionado e incluso comenzar a rechazar la idea del embarazo y él más preocupado interpretará que su pareja no está suficientemente interesada y tendrá sentimientos de soledad e incomprensión.

De esta manera, cada uno vive su duelo en soledad, sin darse cuenta que si bien el hablar del sufrimiento implica abrir una herida, también permite curarla con mayor rapidez bajo la compañía y la contención de la pareja.

En este punto, es importante recuperar la confianza en la relación, ya que a estas alturas es probable que los pensamientos de terminar con ella hayan surgido en sus cabezas, aunque sin llegar a decidirlo. La comunicación, por lo tanto, es otro factor muy importante para recuperarse.

Acudir a terapia de pareja ayudará a ambos a eliminar el sentimiento de culpa y a asimilar y hacer frente a la nueva situación, sea cual sea.

También deberán hablar de qué alternativas encuentran, si nada de lo que trataron funciona para ser padres: si se plantean adoptar, acudir a la donación de óvulos o esperma. Trazar un plan ayudará a la pareja a unirse en la dificultad y a sentir que hay una salida de una manera u otra en la que los dos están de acuerdo.

Con los múltiples recursos que ofrece la ciencia, cada vez hay más opciones para lograr con éxito un embarazo asistido.

Es por eso vital, con el apoyo de un terapeuta, pasar por el proceso de adaptación a la infertilidad en el que se reconoce el dolor de perder esa experiencia de la vida, restaurar una imagen corporal sana de ambos miembros de la pareja y, finalmente, evaluar la importancia de la maternidad/paternidad.

Abuso infantil

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 10 de Diciembre de 2017 en la revista Miradas  en la sección Ad Libitum en la página 17

Guery Zabala Gumucio

No es novedoso en la historia de la humanidad el abuso hacia los niños, tampoco lo son los efectos que tales situaciones de violencia desencadenan sobre sus mentes y su adaptación social. Sin embargo, aun cuando determinadas culturas han favorecido, o aun avalado el abandono, los malos tratos y la explotación infantil, hoy es impensable no generar acciones para proteger y prevenir el abuso sexual infantil.

Los niños son seres en desarrollo que no están preparados para poder enfrentar determinadas situaciones de estrés o de violencia, no cuentan con los mecanismos defensivos necesarios como para enfrentar las situaciones de confusión, violencia y mal trato.

El niño es un ser que necesita cuidado, afecto, contención, límites, valores, un lugar dentro de la familia y un lugar dentro de la sociedad. Necesita de adultos que lo ayuden en su crecimiento y que le brinden los recursos indispensables para desenvolverse en la realidad en la que vive.

Si bien se cuenta con muchos manuales, propuestas y herramientas para la prevención del abuso infantil, llama la atención que la mayoría de este material está dirigido ellos como si fueran los que pueden poner un alto al abuso, del cual podrían ser, o son víctimas. Pareciera que los adultos nos olvidamos que los que abusan, en a mayoría de los casos, son hombres. Pero no se realizan campañas de prevención hacia ellos.

Los padres son los responsables de sus hijos, por lo que deben formarlos para que estén conscientes de que absolutamente nadie puede tocar su cuerpo excepto sus padres para cambiarles de ropa, o asearlos (muchos menores son abusados por miembros de su familia y esto significa que el riesgo principal proviene de las personas más cercanas).

Por este aspecto se dificulta la prevención primaria, porque el abuso sucede en casa, con un familiar y no se cuenta con herramientas para decir no abuses de tu hijo, o sobrino. Se sigue tratando al abusador como un enfermo externo a la casa.

Otra forma de reducir los riesgos es conocer a la persona con quien se queda e intentar que puedan ser observado por otros.

Es importante hablar con los niños, ya que la gran mayoría suelen mantener el abuso en secreto. Los abusadores manipulan y confunden para que crean que la culpa es de ellos; o que lo que están haciendo es algo normal o un “juego”. Pueden también amenazar al niño o utilizar el chantaje de que si no cede, le hará daño a otras personas de su familia. Hablar con los niños sobre el abuso, adaptando nuestro diálogo a su edad puede hacer que se elimine la barrera del silencio.

El poder que detenta el adulto contrasta con la vulnerabilidad del niño. Puede defenderse, y obviamente no aceptar, pero al final el uso de la fuerza terminará doblegándolo.

El abuso es generalmente un acto de poder, con la intención de reforzar el estatus dominante del agresor. Por ello, debe informar prioritariamente a los hombres sobre la aceptación y comprensión de que la sexualidad se basa en el placer compartido, la libertad, el respeto, la igualdad y sobre todo la horizontalidad y el consentimiento.

Se debe realizar campañas de comunicación, de socialización y de educación dirigidas a los hombres, sobre la base de las normas sociales que, de manera directa o indirecta, no responsabilizan de sus hechos a los culpables, sino a las víctimas; y en este caso a los más vulnerables.

Está claro que no es la intención disociar a los hombres de su responsabilidad individual, sino que se busca contextualizar sus actitudes y comportamientos, de manera que se pueda comprender sus acciones y poder enfatizar más en acciones de prevención.

Si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, los resultados seguirán siendo los mismos, si bien los menores deben saber que nadie puede tocar su cuerpo, es considerablemente más importante educar y formar a los hombres sobre el ejercicio de la sexualidad, sana, placentera y consentida. Se trata, en definitiva, de formar hombres responsables.

Cómo Penetrar a Una Chica Correctamente

Esta es una explicación de como se debe proceder para panetrar a una mujer sexualmente al hacer el amor

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=JaYUWVbuziM



La fimosis masculina

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el dia domingo 26 de Noviembre de 2017 en la revista Miradas en la sección Ad Libitum en la página 17


Guery Zabala Gumucio

Muchos varones pueden padecer fimosis, que afecta al prepucio, provocando que el coito sea bastante doloroso.La fimosis es una afección que se genera cuando el prepucio, es decir la piel que recubre el pene, es estrecha y no permite cubrir muy bien el glande. Esta irregularidad en la piel puede presentarse de forma total o parcial y se puede producir tanto con el pene erecto como en estado de relajación.

Una de las confusiones más habitual es la de creer que se padece una fimosis, cuando en realidad simplemente se tiene el frenillo corto. En caso de duda o de detectar algunos de estos dos problemas es imprescindible acudir a un especialista.

Intentar retornar el prepucio a su posición puede traer síntomas dolorosos como inflamación en el extremo del pene, que experimente un coito doloroso, piquiña (molestia al orinar) e incluso puede causar infecciones, debido a que no se puede realizar una higiene adecuada.

La fimosis puede afectar tanto la parte estética como la salud, provocando que muchos prefieran no tener relaciones sexuales. Sin embargo, esta afección sí tiene solución. Algunos pacientes pueden normalizar su estrechez a los cinco o seis años, pero son la excepción. Por lo general, de persistir una fimosis severa después de los dos años de vida, el niño debiera ser controlado por un cirujano infantil, para evaluar la necesidad de realizar una cirugía que recibe el nombre de circuncisión.

Las mamás suelen pensar que haciéndole ciertos masajes o ejercicios a los lactantes se puede acelerar el proceso de la fimosis fisiológica. Sin embargo, en la mayoría este tipo de maniobras al forzar la piel provocan la aparición de pequeñas fisuras, que al cicatrizar generarán un anillo que perpetuará o hará más difícil de mejorar la estrechez prepucial.

Por ello, las madres deben realizar un aseo con mucho cuidado y delicadeza y mover ligeramente el prepucio hasta que tope atrás, sin forzarlo.

En la mayoría de los casos esta afección presenta los siguientes síntomas: El glande del pene no se muestra de forma parcial o completa. Al intentar descubrirlo los dolores suelen ser intensos. En el glande pueden aparecer con frecuencia residuos blanquecinos que son motivo de una higiene íntima defectuosa como consecuencia de la imposibilidad de retirar el prepucio.

Dolor al orinar. El chorro de orina es fino y saldrá desviado en la mayoría de los casos.

Dolor durante las erecciones. Puede llegar a ser bastante intenso e impedir una relación sexual. Inflamaciones frecuentes del glande y el prepucio que provocan intensos dolores.

Existen dos tipos diferentes de fimosis: Fimosis fisiológica. Es la que se presenta en los bebés al nacer. Con el paso de los días el prepucio del recién nacido irá ganando elasticidad y se irá ensanchando hasta que se pueda mover hacia atrás sin problema.

Fimosis patológica. Puede presentarse en hombres de cualquier edad debido a infecciones o heridas que forman un nuevo tejido que, tras la cicatrización, no permiten descubrir el glande normalmente.

También existen grados:

Grado I: puntiforme, el prepucio no se puede retraer nada el glande no es visible en ningún caso.

Grado II: puntiforme, el prepucio se puede retraer mínimamente, se puede ver el meato urinario.

Grado III: el prepucio se puede retraer hasta la mitad del glande.

Grado IV: el prepucio se puede retraer hasta justo por encima de la corona del glande.

Grado V: habría una retracción completa, salvo que se pueda observar un anillo fimótico.

Tratamiento quirúrgico. Se trata de la conocida como circuncisión que se práctica en adultos y niños, generalmente con anestesia local. Consiste en la extirpación de la parte del prepucio que impide que el glande se quede totalmente al descubierto. Si no surgen complicaciones, estamos ante una intervención clínica bastante sencilla. El procedimiento es sencillo y dura aproximadamente de 30 a 40 minutos.

Las molestias causadas por la fimosis también se pueden tratar mediante medicamentos en crema para aliviar los síntomas, si la afección no es grave. Todo debe hacerse bajo indicaciones médicas y nunca acudir a otras soluciones que no vengan de un experto. 

Para saber mas haga click en el siguiente enlace

https://es.wikipedia.org/wiki/Fimosis

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