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Educación sexual - Google Noticias

Cómo se realiza un aborto

Incesto ... un tabú universal

Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete en la revista Miradas el día domingo 11 de Junio de 2017 en la sección Ad Libitum

Guery Zabala Gumucio

El incesto es el contacto físico, sexual deseado y consciente (al menos por uno de los participantes), entre personas relacionadas consanguíneamente de forma directa, o por algún parentesco, lo que se considera culturalmente una barrera para las relaciones sexuales.

El incesto es un tabú casi universal en las sociedades humanas, especialmente el de madre – hijo.

Una excepción notable fue la de los matrimonios de faraones egipcios con sus hermanas u otras mujeres que pertenecían a su familia inmediata.

El incesto parece ser más común entre hermano y hermana, entre padre e hija y de madre a hijo. Entre hermanos puede pasar más inadvertido para el resto de los miembros de la familia, ya que no desbarata de manera "significativa” el orden familiar.

Es una regla que se presenta en todas las culturas, pues siempre se prohíben ciertos tipos de uniones, dependiendo de la relevancia que la cultura le atribuya al sistema de parentesco. Esta conducta se castiga de distintas formas, unas más severas que otras.

Las víctimas del incesto usualmente se alejan de cualquier actividad sexual porque las hace sentirse ansiosas o angustiadas; por el contrario, pueden volverse extremadamente activas sexualmente porque es la única manera en que pueden sentirse en control y que están recibiendo afecto.

Hombres que han sido víctimas de incesto tal vez rechacen su masculinidad si el abusador ha sido alguien de su mismo género, o se comporten de una manera extrema, porque es su manera de demostrar su masculinidad.

No se puede dejar de considerar al incesto como un abuso sexual infantil (en el caso que se diera con menores de edad) el cual no obedece a una patología individual determinada, ni siquiera a un tipo de familia disfuncional, sino que es un complejo problema en el que intervienen muchos factores.

Es importante destacar que en todos los hombres, y en todas las familias, existen elementos potencialmente abusivos, inherentes a la estructura familiar misma.

En caso de que el pequeño haya sido acosado por una persona ajena a su familia, puede acudir a sus padres o familiares. El asalto sexual consumado por un extraño ocurre generalmente sólo una vez, y en el incesto la víctima suele sufrir abusos continuamente.

Esta conducta es considerada abusiva cuando las personas involucradas son discrepantes en la edad, el poder y la experiencia. El argumento de que una persona más joven puede haber deseado, buscado, o dado su consentimiento es irrelevante. Esos mismos comportamientos pueden haber sido arreglados, forzados, o generados en respuesta a la presión percibida y / o la amenaza de la persona más poderosa.

A menudo se argumenta que el incesto entre compañeros de su edad (siendo ninguno de los dos más de cuatro años mayor que el otro) es mutuamente deseado y, con frecuencia, consiste en la experimentación.

De hecho, la coacción implícita o real y la intimidación desempeñan un papel en muchas de esas situaciones. Muchos casos de incesto entre hermanos, justificado como "experimentación juvenil”, son de explotación.

El trauma generado conduce a la pérdida significativa de confianza en los demás, la ira creciente, el dolor y la confusión acerca de las relaciones familiares. También causa cambios en las creencias acerca de la seguridad de las relaciones íntimas y puntos de vista negativos de sí mismas en relación con los demás.

En el tratamiento, los terapeutas deben intervenir en tres etapas :

–Seguridad: el paciente está protegido y fortalecido.

–Memoria y duelo: los recuerdos de experiencias problemáticas y las pérdidas son procesados.

–Reintegración: el paciente ha integrado los efectos del pasado y se le ayuda a estar bien posicionado para entrar en su futuro sin la carga por el trauma que ha sufrido.

El tratamiento debe ser medido en una manera que no siempre sature al paciente, y el trabajo del trauma debe entenderse que es sólo una parte de un esfuerzo terapéutico global. A veces, otras preocupaciones predominan o el paciente no puede tolerar tratar con el incesto.

La relación del terapeuta con el paciente puede ser más importante que las teorías y las técnicas utilizadas en el tratamiento.

para saber mas sobre este tema puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Incesto

¡ Mi hijo me vio desnudo !

Nota de presna que salio pubicada en el periodico Página Siete el día 4 de Junio de 2017 en la revista Miradas en la sección Ad Libitum

Guery Zabala Gumucio

Para muchas familias, bañarse con su bebé representa un momento de afectividad y cercanía muy importante, ya que el contacto con el agua puede propiciar un espacio sumamente íntimo y generar esa sensación de apego y pertenencia que resulta fundamental en los primeros años.

Más tarde, una vez que crecen, bañarnos con ellos puede ser una gran oportunidad para resolver sus dudas sobre nuestro cuerpo de una manera muy natural, y de que ellos vayan entendiendo las diferencias físicas entre hombres y mujeres.

Sin embargo, es común que lleguen momentos de conflicto: ¿Debemos bañarnos con nuestros hijos, o hijas? ¿Pueden ducharse juntos dos hermanos? ¿Es adecuado ir en ropa interior por la casa? ¿Comporta algún tipo de problema que nos vean desnudos? ¿Hasta qué edad?

No olvidemos que venimos desnudos al mundo y concebimos, también desnudos, a nuestros hijos. ¿Por qué entonces la desnudez se piensa como algo antinatural?

Cada familia asume la desnudez de una forma diferente. Mientras para algunos padres es natural circular en ropa interior por la casa, para otros resulta inconcebible que los hijos los vean así.

Hay familias que están acostumbradas a verse sin ropa; nadie se ríe y nadie se incomoda, pero también hay otras que tienen dificultades para desnudarse en presencia de sus hijos; la razón: la culpabilidad que ha sido inculcada por una educación estricta que considera el cuerpo y los órganos sexuales como algo vergonzoso.

Pero otros lo asumen como un aprendizaje para liberarse de la vergüenza, encontrar más autenticidad en la relación con los demás, desarrollar el respeto y una buena relación con quienes nos rodean.

¿Hasta cuándo deben vernos desnudos nuestros hijos? En realidad, no hay una edad determinada, todo depende de cómo asumimos nuestra propia desnudez. Debemos enseñar a los hijos a ver el cuerpo humano como algo normal y natural y abrir canales de comunicación.

Mostrarnos desnudos, o no, el asunto es que la familia se sienta cómoda. Si los padres ven con normalidad que sus hijos los vean desnudos, éstos también lo entenderán así y no sentirán ningún tipo de vergüenza por ello. Pero si la mirada de nuestro hijo comienza a hacernos sentir pudor, es mejor evitar esas situaciones.

La reacción de los menores formará su concepción ante la desnudez, el pudor y de la intimidad. No debemos reaccionar con extrema vergüenza o armar un escándalo si por casualidad nos encuentran desnudos en el baño o en el pasillo. Hay que actuar con naturalidad.

Una de las ventajas de ver desnudos a los padres, cambiándose de ropa o duchándose, es que los hijos comienzan a ver el cuerpo humano de manera espontánea. Así no tienen que aprender a escondidas cómo se ven sin ropa una mujer o un hombre.

Al comportarse con naturalidad, se transmite que la desnudez es algo que no tiene por qué incomodar. No se trata de que las familias dejen las puertas abiertas o cerradas, lo importante es que vean a sus padres y madres cómodos.

Durante la infancia los niños ven la desnudez como algo natural, por lo que la actitud que ellos tendrán ante un cuerpo desnudo será ésa y la mantendrán por el resto de la vida. Esto es crucial, ya que una persona sexualmente sana debe tener un sentimiento de naturalidad ante un cuerpo desnudo. Lamentablemente, esto no es común, porque la mayoría de las personas tiene un pudor excesivo ante el desnudo y eso, obviamente, inhibe su sexualidad.

Explícales tu visión de la desnudez desde un punto de vista positivo, enseñándoles a no avergonzarse de sí mismos. Comparte cómo es percibida la desnudez en diferentes contextos sociales y culturales para que aprecien las diferentes perspectivas.

Recuerda que tus hijos aprenden de ti; si tú amas tu cuerpo y lo cuidas, ellos harán lo mismo. Lo importante es el respeto propio y mutuo.

Es más saludable crecer en un ambiente en el cual la desnudez sea vista como un aspecto natural, que permita interpretar que el cuerpo es algo hermoso, que debemos conocer y cuidar, lo que nos ayudará a poder reforzar positivamente su autoestima.

Es importante que aprendan a conocer su cuerpo, ya que no podrán proteger ni disfrutar de algo que no conocen y mucho menos llegar a respetarlo y compartirlo adecuadamente.

Los caminos de la anorgasmia

Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete el día 28 de Mayo de 2017 en la revista Miradas en la sección Ad Libitum en la página 17

Guery Zabala Gumucio

La anorgasmia (falta de orgasmos) va de la mano con la forma en que la mujer vive un clímax y la importancia que le da a la sexualidad, que afecta de manera profunda y directa al factor biológico, a su autoestima y a la forma de relacionarse con su pareja.

Los problemas que conducen a la anorgasmia pueden ser traumas sexuales (sobre todo en mujeres que han sido maltratadas en su infancia o juventud)

Sentimientos de culpa: muchas mujeres sienten vergüenza y culpa en cuanto al sexo se refiere.

Pero una de las principales causas es una educación rígida y enfocada en el matiz "pecaminoso” de la sexualidad.

Miedo: Algunas mujeres le tienen miedo al sexo y eso bloquea su líbido.

Problemas de pareja: Muchas mujeres ven reflejados sus problemas conyugales en la cama y dejan de sentir placer cuando sus parejas las maltratan, las ignoran, o cuando ellas han dejado de sentir amor o admiración por su amante.

También pueden presentarse situaciones de ansiedad, depresión o cuadros clínicos orgánicos, los cuales merecen la atención de un especialista.

Confusión en la identidad sexual: Conocerse a sí misma es primordial para disfrutar del sexo.

La excitación y la lubricación femenina aparecen si a la mujer le gusta lo que hace. La sexualidad forma parte de la identidad de cada persona, y cuanto más definida esté, más se disfruta el sexo.

Es positivo analizar las situaciones que desencadenan en una anorgasmia, tomando en cuenta si es que antes tenías orgasmos y ahora no, a pesar de que tu pareja se esfuerza y no logras llegar al clímax, a pesar de probar diversos juegos que no implican necesariamente la penetración.

En esta situación, podría ser que estés desarrollando lo que se conoce como anorgasmia secundaria, es decir, que antes lograbas orgasmos y ahora no, lo que incrementa la ansiedad, o incluso una disminución de tu autoestima, fomentando pensamiento negativos y depresivos.

Es evidente que, en muchos casos el coito, aún realizado de forma tranquila y sin apresuramientos, puede no proporcionar una estimulación suficiente como para que la mujer alcance el orgasmo, por lo que se debe hacer una revisión de cómo va la relación, si hay problemas no resueltos, o si la rutina ha invadido el dormitorio, factores que anulan la estimulación. Puede ser que se hayan dejado de lado el erotismo, los sentimientos, las sensaciones y el afecto.

En algunas ocasiones, las mujeres fingen el orgasmo para no incomodar al compañero, o porque llegar a él no les resulta tan importante. Sin embargo, esto es perjudicial, sobre todo cuando intervienen factores que no son tratados en forma abierta. A veces, por no hacer sentir al hombre menos viril, o porque en ocasiones el amante no sabe cuáles son los puntos que más la excitan y ella no lo guía hacia ellos.

Mantener relaciones por "cumplir con los deberes conyugales”, solo para evitar la infidelidad, trae efectos negativos, porque este tipo de relaciones sexuales sin amor y sin deseo son los que más desgastan las relaciones.

Al momento de entregarte al amor, debes dejar de lado el enojo, la preocupación y la tristeza, para facilitar la excitación, y compartir con tu pareja uno de los momentos más satisfactorios y que permiten fortalecer la relación.

Sugiero las siguientes acciones, aunque cada persona requerirá las propias:

Las preliminares: Es muy importante que haya una buena previa, caricias y besos con tu pareja. Solo de esta forma se podrá alcanzar el nivel de excitación necesaria para llegar a un orgasmo. Mastúrbate: La mejor forma de combatir la anorgasmia es conocerse y saber qué es lo que nos gusta y cómo nos gusta.

Tú eres el centro: Muchas veces las mujeres están preocupadas de dar la mayor cantidad de placer al otro y ese es un grave error, especialmente si eres anorgásmica. Primero eres tú, no se trata de ser egoísta, pero en los temas del placer es fundamental enfocarse. Concéntrate en ti misma, siente y respira profundo y lento.

Visitar un especialista: Si nada de esto te da resultado, te recomiendo visitar un especialista porque quizás tu anorgasmia se deba a un problema biológico.

En el caso de las mujeres en las que el orgasmo es imposible por laxitud vaginal o les cuesta retomarlo, se recomienda una cirugía de rejuvenecimiento vaginal o un tensado vaginal con láser, aunque éstos son extremos. Recurre a un especialista para considerar las mejores opciones.

El vaginismo

Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete publicado el día 21 de Mayo de 2017 en la revista miradas en la seccion Ad Libitum en la página 17

Guery Zabala Gumucio

 ¿ No puedes conseguir la penetración? ¿Sientes dolor durante el coito? ¿Pones excusas o evitas mantener relaciones sexuales? ¿Sientes que tu vagina se cierra? ¿Tienes miedo al sexo con penetración?

El vaginismo es la contracción de tipo espasmódico e involuntario de los músculos que rodean la entrada de la vagina, lo que hace imposible la penetración. Puede presentarse aun cuando la mujer responda de manera adecuada a la excitación sexual y disfrute de un juego sexual previo.

En la dispareunia, sí se consigue una penetración pero con muchas molestias.

Hay dos tipos de vaginismo:

Primario: en este caso, no se ha conseguido nunca la penetración vaginal y no hay contracciones de los músculos pélvicos. Aunque puede darse en mujeres de todas las edades, es más común en adolescentes y en jóvenes de 20 a 30 años.

Secundario: sucede cuando aparece la incapacidad ante la penetración en mujeres que anteriormente lograban dicha penetración con normalidad y sin experimentar dolor.

Las mujeres que sufren este trastorno deben ser diagnosticadas y tratadas por un especialista, pero muchas tardan años en acudir a una consulta, ya sea por vergüenza o miedo, porque creen que son las únicas afectadas, porque no saben dónde deben ir, o simplemente porque no les genera "ningún malestar” hasta el momento que buscan un embarazo, imposible de lograr sin la penetración.

Las causas de este trastorno pueden ser psicológicas, como el miedo a sentir dolor, a quedarse embarazada, a contraer una infección de transmisión sexual, al fracaso, o incluso temor a ser rechazada.

Ansiedad y estrés, que se presentan a partir de experiencias negativas pasadas, presión social ante conductas sexuales (por ejemplo, por parte de amigos que ya han experimentado), conflicto de valores (generado por el enfrentamiento entre lo que una persona quiere hacer y lo que cree que debe hacer), negatividad hacia el sexo, o problemas de autoestima.

Traumas en la infancia, como experiencias traumáticas propias, o aquellas de las que se haya sido testigo en el entorno más cercano, no solo de naturaleza sexual, como sufrir abusos o violación, sino también traumas de otra índole, como por ejemplo, el abandono paterno a una hija.

Falta de conocimiento sobre el funcionamiento sexual. Éste es otro de los factores que intervienen en esta dolencia, el desconocimiento sobre la anatomía de los genitales, así como del funcionamiento de nuestro cuerpo a nivel sexual.

Normalmente, las causas físicas provocan vaginismo de tipo secundario. Esto ocurre cuando la mujer no sufría dicha disfunción antes de alguna de estas situaciones:

El parto. Después de dar a luz, los órganos reproductores cambian, por lo que algunas mujeres, en el momento de la penetración, experimentan espasmos y contracciones involuntarias como las descritas anteriormente.

Cirugía pélvica. Como ocurre con el parto, tras una intervención quirúrgica también se producen cambios en el cuerpo que pueden generar la aparición del vaginismo.

Malformaciones en los genitales. Existen casos de mujeres que presentan malformaciones en los genitales que pueden resultar en espasmos de la vagina, aunque son los menos frecuentes.

Otros problemas de carácter biológico se encuentran, himen rígido, endometriosis, inflamaciones de la pelvis, tumores pélvicos o estenosis de la vagina, entre otros, pueden provocar la aparición de este trastorno. Los cambios hormonales durante la menopausia también deben ser considerados.

El tratamiento debe ser individual, teniendo en cuenta la historia personal de la paciente, y el profesional se debería detener en las causas que hayan podido originar el problema. Se debe eliminar las creencias y mitos, e informar y educar sobre el cuerpo y la sexualidad humana. Y también hay que intervenir en el aspecto emocional (sentimientos de culpa, frustraciones, malestar emocional), reducir y/o eliminar los temores y la ansiedad asociados a esta disfunción.

El lesbianismo

El lebianismo se cuando una mujer siente atracción por otra mujer, puede ser atracción sexual o atracción física. Esta es considerada la homosexualidad femenina

 Para saber mas puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Lesbianismo

Historia del lesbianismo

https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_lesbianismo


Fantasear, el sexo creativo

Nota de rensa publicada en el periodico Página Siete e dia domingo 30 de Abril de 2017 en la Revista Miradas en la sección Ad Libitum en la pagina 17

Guery Zabala Gumucio

 Las fantasías sexuales, una facultad humana que permite reproducir -por medio de imágenes mentales, experiencias pasadas o representar sucesos que no pertenecen al ámbito de la realidad- no necesariamente son para concretarse, porque si fantaseas que puedes volar y te lanzas de un edificio seguro que el resultado será catastrófico.

En general, las fantasías pueden ser originadas por un estímulo externo, como una mirada, una persona que resulta atractiva, un roce, o por recuerdos de escenas vividas que fueron excitantes.

Las fantasías sexuales son pensamientos, imágenes sexuales que llevan a sentir sensaciones corporales placenteras por medio de las que podemos excitarnos y divertirnos en el plano de la imaginación, ya que para nuestra imaginación no existe límites y todo está permitido.

Por ello, estas fantasías son de autoconocimiento, de placer, de juego y creatividad, incluso podemos fortalecer nuestros valores en el tema de nuestras relaciones sexuales o escapar de ellas sin lastimarnos o lastimar a otras personas.

Durante mucho tiempo fueron consideradas como un tabú, algo que avergonzaba; pero hoy todo el mundo las ve como algo natural y propio de la sexualidad de cada persona. La razón para aceptarlas es porque alimentan el deseo, intensifican el placer, enriquecen nuestra vida sexual y son el motor de una sexualidad más abierta.

Algunas mujeres pueden fantasear; sentirse deseadas y poder desinhibirse una noche sobre la barra de un club de striptease, con muchas personas deseando su cuerpo mientras se contonea con tremenda sensualidad de la que ella misma no es consciente. Una fantasía clásica es sentirte el centro de atracción y otra bastante común es el deseo de participar en un trío.

Una de las fantasías sexuales más peliculeras es la de cumplir un papel o rol específico. Los papeles a interpretar son muchos: profesor-alumna, o viceversa, desconocidos en un avión, policía-rescatada, dominador-dominada... Y otro que no puede faltar hacerlo en la playa. Nada como hacerlo en un sitio paradisiaco, con clima espléndido, disfrutando sus cuerpos al desnudo.

Un aspecto importante de la fantasía es que no siempre está conectada con la realidad, es decir, que no siempre refleja nuestros deseos. Por eso lo que imaginamos no siempre está relacionado con lo que nos gustaría hacer o que nos hagan. Son privadas y personales, pertenecen a nuestra mente, y por eso mismo son poderosas.

Las utilizamos para provocar nuestro deseo y excitarnos, ya sea para masturbarnos, llevar a cabo una relación sexual o simplemente para sentir excitación. Algunas incluso pueden ser "deseos prohibidos”, cosas que incluso nadie podría entender si salieran de nuestra mente.

El cerebro es el órgano sexual por excelencia y un plan de erotización requiere empezar siempre por la cabeza. Así como los atletas de élite practican la técnica de la visualización y se ven a ellos mismos llegando primeros a la meta, es normal que las personas imaginemos, con todo lujo de detalles, determinadas prácticas que quizás en la vida real no las realizaríamos.

Por eso es recomendable es que se queden ahí, en el plano de la imaginación.

Las fantasías sexuales son parte importante del ser humano, nos permiten trascender la limitada realidad y mejoran la autoestima; las fantasías eróticas también contribuyen a aliviar el estrés y la tensión, proporcionan una manera fácil y accesible que las personas podamos usar para relajarnos o escapar momentáneamente del estrés diario, logrando un efecto calmante, similar al de la meditación, sin implicar ningún tipo de estimulación física

A menudo recurrimos a las mismas fantasías para excitarnos, pero a veces necesitamos cosas nuevas, necesitamos creatividad y la literatura erótica puede encenderla.

Las películas eróticas, acceder a contenidos eróticos a través de internet, o incluso a chats pueden ser experiencias excitantes. Sin dejar de lado los sex shops donde podemos encontrar muchos juguetes, materiales eróticos, juegos para realizar en pareja o solo que te brindan un sin fin de posibilidades.

El tercer sexo

El terce sexo se entenderia como algo asi como las personas transgenero, es decir, aquellas personas que habiendo nacido de un sexo determinado ellas deciden cambiar de sexo, esto es conocido como transgenero

Otra tesis seian aquellas personas que habiendo nacido de un sexo determinado no se identifican con el mismo, teniendomm movimientos y comportamientos afeminados  por un lado o masculinos por el otro lado

Que significa ser transgenero? Que retos y avances enfrenta este sector de la poblacion? Paulina Sodi te explica Desde Cero

Se puede aprenser o saber mas sobre este tema en el siguiente enlace

https://es.wikipedia.org/wiki/Tercer_sexo

Fuente; https://www.youtube.com/watch?v=La8XYodNMx8


Cuando el rendimiento anda bajo...

Nota de Prensa que salio publicada en el periodico Página Siete en la revista Miradas en la sección Ad Libitum en la página 16 el dia domingo 23 de Abril de 2017

Guery Zabala Gumucio

Un hombre me comentaba que tiene una pareja muy apasionada y que a veces le parecía que no lograba satisfacer sus deseos sexuales.Algunas veces su pareja le lanzaba algunas indirectas sobre su rendimiento, como "hoy estuviste preocupado… ¿verdad?”; "te faltó ese picante mi amor”; "lo importante es que nuestro amor nos une”...

Esa situación lo motivó a pensar en aspectos como la edad, que podría influir en la pérdida de las capacidades, situación que repercute negativamente en la autoestima.

Uno de los problemas que tenemos los hombres es que tenemos el "deber” de satisfacer a la pareja. Medimos nuestra masculinidad y virilidad en función al sexo, olvidándonos de nuestro propio placer y de vivir el momento placentero con nuestra pareja.

De paso atribuimos a este hecho como una incapacidad de poder "demostrar ser hombres”; por eso es que nos ocasiona una incomodidad este tema, y no por no poder satisfacer a nuestra pareja (eso es lo aparente).

El tema de fondo se convierte en no "sentirse hombre”, no ser reconocido como tal, ya que a lo largo de nuestro desarrollo se inculca que si el rendimiento sexual " baja”, lo hace también nuestro nivel de "machos”.

La edad en hombres y mujeres -no en todos los casos- influye en la frecuencia del ritmo sexual, pero si la pareja logra entenderse, hablar sobre estos encuentros, obviamente que se mantendrá lo más sincronizada posible.

Se debe comprender que cada persona tiene su propio ritmo, quizás tú no eres tan "sexual”, y ella sí, entonces lo que tienen que hacer es hablar de esas frecuencias, porque no creo que lo que los una sea exclusivamente lo sexual. Si es así entonces debes tener claro que el punto de unión es la intimidad y cuando ésta falle, la relación terminará.

La mayoría de los problemas a este "mal desempeño” están relacionados principalmente con la falta de una erección lo suficientemente fuerte y con la eyaculación precoz, situaciones que muchas veces están relacionadas con ciertos hábitos que pueden corregirse con facilidad.

Factores como el consumo de alcohol, drogas, sobrepeso, o simplemente la edad, tienen mucha incidencia.

El ejercicio es fundamental, no sólo para una vida sexual más placentera, sino para una vida más sana.

Pero la edad es implacable y se la debe aceptar. No pretendas que a los 40, 45, 50, o 55 tener una erección en cuestión de tres segundos, como cuando eras joven; tendrás que esperar tu tiempo y no esperes estar listo para "dos al hilo”. Es importante aprender a conocer conductas y reacciones y aceptarlas en tu vida.

A muchos hombres que vienen al consultorio y consultan sobre este aspecto les digo que el mejor estimulador sexual es el amor, el diálogo, el compromiso y el deseo de estar juntos como pareja, construir y proyectarse juntos. Con esos ingredientes, las relaciones íntimas aseguran un alto porcentaje de satisfacción.

No puedes medir por la frecuencia y el rendimiento sexual tu amor en tu relación de pareja, y si decides tomar algún medicamento es importante que recurras a un especialista en el tema. Algunas sugerencias que puedo dar, más allá de la medicación, son:

Aprende a relajar tu cuerpo. Existen muchas técnicas para ayudar a relajarse y aprender a sentir el cuerpo. Controla el ritmo de tu respiración y controlarás el momento. Deja de lado cualquier expectativa sobre el resultado de las relaciones sexuales. Evita entrar en una experiencia sexual con un "plan” previo, mantén tu mente abierta. Céntrate en el placer durante los encuentros sexuales y/o durante la masturbación.

Tómate un buen tiempo para los besos, acariciar, no amasar. Siéntete libre para expresar tus sensaciones cuando hagas el amor. Su voz te dice cuáles son sus sensaciones, y no se debe ser tímido para hacer lo que se siente.

Las posibilidades no tienen fin, así que sorprende a tu pareja. Como cuando realizas rutinas para bajar de peso o fortalecerte, el sexo también requiere constancia y disciplina. La dedicación puede mejorar tu desempeño en la cama y serás un éxito para tu pareja.

India El tercer sexo

Catalogado como el tercer sexo al medio entre hombres y mujeres es llamado de Hijras

para saber mas puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Hijra


Swingers

Nota publicada en el periodico Página Siete el dia domingo 14 de mayo de 2017 en la revista Miradas en la sección Ad Libitum

Guery Zabala Gumucio

P ensar en ver a tu pareja teniendo relaciones sexuales con otra persona te pone los pelos de punta y nacen, a menudo, sentimientos de enojo. Sin embargo, hay parejas para las que el intercambio es parte de su vida.

Los swinger, como se denomina a las parejas que comparten a su pareja en el sexo, generan controversia. Para algunos son "unos degenerados” (juicio moral); otros los consideran enfermos sexuales, con alto riesgo de contraer alguna enfermedad (juicio con connotaciones de salud pública). Y hay quienes la consideran como una práctica libertina, sin reglas de autocuidado, reconocimiento y responsabilidad por el otro

La clave de las parejas swinger es que dialogaron y pactaron el intercambio con el fin de unirse más. A pesar de su práctica sexual no convencional, que rompe con los conceptos tradicionales de sexualidad, siguen conservando ideales de la pareja convencional.

Así, conciben a la pareja como una unidad relacional e institucional pero pactan, de manera consensuada, otras formas de obtener el placer sexual. Las parejas swinger deben considerar al interior de su relación algunas cuestiones concernientes a la interacción en el encuentro, lo permitido o no; lo que se puede hacer y decir. Por lo general se trata de disfrutar del sexo, tratando de no involucrar sentimientos.

La actividad sexual swinger debe enmarcarse dentro de una condición equitativa de placer y satisfacción consensuada, la cual debe garantizar goce recíproco tanto de lo que acontece en el propio cuerpo como en el de la pareja. Se trata de un acuerdo en el que ninguno intercambia pareja sin el consentimiento y presencia del otro.

Es frecuente ver a personas que se definen de este modo, pero que en realidad llevan a parejas ocasionales o a trabajadores sexuales a lugares swinger en busca de nuevas experiencias. Esa no es la idea.

El swinging está desarticulado de cualquier posibilidad de relación afectiva; se deben evitar los compromisos afectivos que se proyectan en el tiempo, porque de ser así, se estaría comprometiendo la unión de la pareja por tratarse de una experiencia individual que traicionaría el pacto swinger.

Para estas parejas, es claro que la prolongación del contacto sexual público hacia un ámbito privado es infidelidad. Es decir, existiría una supuesta "monogamia swinger” de naturaleza afectiva. Si durante el intercambio se empiezan a vislumbrar otros asuntos no previstos y cuando esa voz interna comienza a hacer mucho ruido, hay que preguntarse desde lo racional: ¿es esto lo que realmente quiero?, ¿qué buscaba yo cuando empecé?, ¿cuestionar a mi pareja?, ¿replantear toda mi vida?

En nuestra cultura, los vínculos amorosos son más posesivos y cuando existe un compromiso afectivo aparece el deseo de pertenencia, fidelidad y lealtad. Por ello, muchas veces se puede correr el riesgo de que una de las partes, por no parecer "anticuado”, o por miedo a perder a su amor, acepte más por acatamiento que por convicción, lo que puede devenir después en que uno de los dos involucrados pueda salir muy lastimado.

Donde dos no quieren, uno no puede. Para que este acuerdo funcione debe satisfacer a ambos. Cuando uno no se siente a gusto, lo mejor es abrirse, por más que en esa postura se corra el riesgo de perder a la pareja.

Si uno de los miembros de la pareja no se siente a gusto con esta práctica, se debe interrumpir de inmediato, o bien conversar sobre el asunto, discutir y negociar con la base del respeto mutuo. Este diálogo puede fortalecer a la pareja, porque es una pequeña tensión que cicatriza de inmediato. En cambio, si el intercambio aparece como una imposición es probable que termine en una separación.

Adoptar el estilo de vida swinger no es sólo para probar o una decisión que se tome a la rápida, esto implica el fortalecimiento de la pareja o en otra instancia la separación. No se debe tomar esta decisión para solo tener más parejas sexuales. Piénsalo. Tú y tu pareja merecen lo mejor de cada uno y no sólo enfocarse en la inmediatez del placer sexual. Si no separan la fidelidad sexual de la afectiva, quizás esto nunca sea una opción.

Las parejas swinger postulan que todos tienen el derecho de vivir, amar y disfrutar de la sexualidad, pero la clave está en el consentimiento y el acuerdo mutuo.

para saber mas puede accesar

https://es.wikipedia.org/wiki/Swinger

Drogas y sexo, una mala idea

Publicado en el periodico Pagina Siete en la revista Miradas el dia 9 de Abril de 2017 en la seccion Ad Libitum

Guery Zabala Gumucio

 Desde tiempos muy remotos el hombre y la mujer han buscado sustancias que les permitan incrementar su placer sexual, y han recurrido a plantas, alimentos, y, por supuesto, a sustancias naturales o sintéticas como lo son las drogas. Sin embargo, según todos los estudios realizados, las drogas tienen efectos negativos, no sólo durante las relaciones sexuales, sino en la manifestación de la sexualidad en general. Es difícil intentar agrupar los diferentes tipos de drogas, legales e ilegales, que se consumen en nuestra sociedad. No obstante, podrían señalarse cuatro categorías generales agrupadas en función de sus efectos generales sobre el organismo y sobre la respuesta sexual. 1. Drogas reductoras de la activación o excitación (alcohol, marihuana y hachis). El resultado de estas drogas es complejo. Al reducir la activación del organismo, y por tanto también de las estructuras implicadas en la sexualidad, dificultan o bloquean la puesta en marcha de múltiples respuestas corporales, como la erección del pene o la lubricación vaginal. Por otro lado, reducen en parte el control cerebral (cortical), lo que puede hacer disminuir las inhibiciones personales y sociales, animando o facilitando que, bajo su consumo, se intente de forma más activa, menos inhibida, llevar a cabo aproximaciones y relaciones sexuales. 2. Drogas estimulantes o activadores (cafeína, nicotina, cocaína, anfetaminas, crack). En general parecen facilitar inicialmente la respuesta sexual en el caso de personas con niveles de excitación o activación bajos (personas apáticas), pero pueden tener efectos contrarios en personas de por sí y a activadas, provocando un exceso de activación que se suele traducir en irritabilidad, crispación, rigidez. A medio y largo plazo no hay que olvidar que esta sobreactivación producida artificialmente por las drogas puede producir la aparición de trastornos en el organismo en general y en el funcionamiento sexual en particular. 3. Sustancias alucinógenas (LSD, mescalina). Su relación con la sexualidad es sólo tangencial, en cuanto que favorecen la aparición de diferentes sensaciones y alucinaciones ópticas, táctiles, auditivas, podrían incrementar las sensaciones que rodean a la sexualidad. Pero la realidad no es tan sencilla: primero, porque rara vez esas sensaciones tienen relación con el placer sexual; segundo, porque las sensaciones o alucinaciones generadas pueden ser positivas o negativas, de forma que en algunos casos pueden colaborar a experiencias sexuales muy agradables y en otros facilitar experiencias terroríficas 4. Drogas de diseño industrial (éxtasis). Algunas personas las usan para favorecer la comunicación y relación emocional. Estas drogas, a veces etiquetadas incorrectamente de afrodisíacos, en realidad parecen tener efectos negativos sobre la respuesta sexual, incluso pueden dificultar respuestas como la erección y la eyaculación en el hombre. Por otro lado, sus efectos, al favorecer la comunicación y relación emocional en algunos casos pueden facilitar el progreso en las relaciones personales. Deseo, excitación y orgasmo Las drogas pueden influir de tres maneras en la actividad sexual: pueden afectar el deseo, la excitación y el orgasmo. Algunas de ellas tienen un efecto claro sobre la mente de las personas que las toman, de modo que el deseo sexual se ve modificado. Muchas drogas reducen el deseo sexual, pero algunas de ellas parecen incrementarlo, en otras palabras, actúan como afrodisíacos; sin embargo, el hecho de que una droga aumente el deseo sexual, no significa necesariamente que mejore su desempeño. La respuesta sexual del organismo ante los estímulos eróticos se da por mecanismos polinérgicos del sistema nervioso que trabajan liberando un trasmisor químico llamado acetilcolina, de modo que las drogas anticolinérgicas que bloquean la acetilcolina pueden afectar la respuesta sexual, sobre todo, la erección y la lubricación. Las drogas también afectan a distintas fases de la respuesta sexual: deseo, excitación y orgasmo, y provocarán diferentes disfunciones dependiendo tanto de la sustancia que se ingiera como de su hábito de consumo. La sexualidad no debe entenderse únicamente como genitales que funcionan de determinada manera en función del tipo y cantidad de sustancia que una persona tenga en su organismo. Se debe considerar la sensualidad, erotismo, y, por supuesto, la interacción con la pareja, comunicación, intimidad, cercanía. Por ello, las drogas no sólo influyen en la respuesta fisiológica, sino que también provocan que el consumidor descuide las relaciones personales y de pareja, ya que está fundamentalmente interesado en buscar, conseguir y consumir drogas y no vivenciar la relación y el contacto afectivo que implica un encuentro sexual.

La bisexualidad en todas sus formas

Aqui cabe recordar que la bisexualidad se define como el gusto sexual de una persona por un hombre y una mujer siendo esta indiferente, es decir, que a la persona bisexual se da lo mismo tener relaciones sexuales con un hombre o una mujer

Para aprender mas sobre esto puede accder

https://es.wikipedia.org/wiki/Bisexualidad

Nota publicada en el periodico Página Siete en la Revista Miradas  el dia domingo 19 de Marzo de 2017 en la página 17 en la sección Ad Libitum


Guery Zabala Gumucio

Los bisexuales sufren a menudo más ataques que los gays. Son "homosexuales no asumidos”; "gente confundida”, les dicen; se les exige definirse y se imaginan que son incapaces de comprometerse en una relación amorosa.

Esto lleva a la marginación de este colectivo, que vive un rechazo de una parte del grupo heterosexual.

Además, la bisexualidad es muy desconocida. Se puede definir este tipo de orientación como "la capacidad de sentir atracción romántica, afectiva y/o sexual por personas de distinto género/sexo, no necesariamente al mismo tiempo, de la misma manera, en el mismo grado, ni con la misma intensidad”. De ahí su invisibilidad, pues es la única opción sexual que no puede descubrirse fijándonos en el sexo/género de la pareja.

Las estructuras de poder social que todos tenemos más o menos interiorizadas nos afectan a la hora de entender, prejuzgar o castigar determinadas prácticas, orientaciones del deseo o identidades sexuales. Es este monosexismo propio de los modelos patriarcales y tradicionales de nuestra cultura que sólo concibe la atracción hacia un sexo o género exclusivamente, y postula que la bisexualidad, por tanto, no existe.

Se ha asociado a la promiscuidad, pues le "dan a todo” y "les sirve cualquier persona”. En ocasiones hasta se banaliza al asegurar que para ellos es más fácil "ligar” olvidando que para esto no depende en absoluto de la opción sexual que uno tenga, sino de la persona y su capacidad de conquista.

Según la sexóloga y terapeuta sexual Rinna Riesenfeld, hay nueve formas de bisexualidad.


  1. Bisexualidad de vitrina: los bisexuales de vitrina son las personas que tienen tantos miedos y prejuicios que no pueden ni siquiera fantasear con un sexo distinto del que acostumbran. Al percibir como destello un sentimiento de atracción, se asustan y lo reprimen. Solo a la distancia viven su bisexualidad. Son, por ejemplo, los que observan desde la vitrina o detrás del vidrio protector, sin involucrarse en la realidad ni en la fantasía con esa parte bisexual que, según temen, puede acarrearles problemas
  2. Bisexualidad fantasiosa: hay personas que solo son bisexuales en la fantasía, es decir, que fantasean con los dos sexos aunque en la práctica solo mantienen relaciones sexuales con un solo sexo. No siempre llevan esas fantasías a la realidad.
  3. Bisexualidad periódica: Son aquellos bisexuales que tienen periodos de tiempo en que son heterosexuales exclusivos y después periodos de homosexualidad exclusiva; pero no como un episodio de experimentación o específica en un momento dado, sino que la orientación va desplazándose de un lugar a otro en periodos de tiempo más o menos largo.
  4. Bisexualidad simultánea: Es decir, que mantienen dos parejas y/o amantes de uno y otro sexo o mantienen pareja o amante de un sexo y recurren a la fantasía para con el otro sexo, siempre al mismo tiempo. Dicen sentir necesidad por relacionarse con los dos sexos.
  5. Bisexualidad experimental: son personas que quieren saber cómo es la práctica sexual con personas del sexo contrario al que están acostumbrados; por curiosidad y ganas de experimentar. Para algunos la exploración los lleva al descubrimiento de su bisexualidad.
  6. Bisexualidad momentánea: Hace referencia a la gente que en algún periodo, empujada por diversas necesidades, vivió como bisexual. No se sabe si algún día se va a repetir o no, pero hoy en día ya no lleva una vida bisexual, al menos no en la acción, quedan excluidas de esta categoría las personas con intención de poner una fachada social.
  7. Bisexualidad circunstancial o situacional (también homosexualidad accidentada); es decir, cuando personas de un mismo sexo están conviviendo juntos durante mucho tiempo en un barco, por ejemplo, y algunos descubren allí su bisexualidad.
  8. Bisexualidad específica: cuando un heterosexual u homosexual se enamora de una persona de su mismo sexo si es hetero, o del contrario si es homosexual, pero no porque haya descubierto que le gustan las personas de ese sexo, sino solo le gusta esa persona de sexo contrario a su opción sexual habitual; solo es ese chico o chica.
  9. Bisexualidad alternante: son los que alternan con ambos sexos, en pareja y/o relación sexual ya sea en la fantasía o en la realidad. A diferencia de la bisexualidad simultánea, éstos no necesitan de los dos sexos al mismo tiempo, pueden estar con un solo sexo y después pasan al otro y no suelen tener predilección especial por ninguno .


La bisexualidad no es una etapa de transición que indica que eres homosexual, es sólo una opción sexual más, una de las diversidades sexuales. Se suelen encontrar subjetivamente menos a gusto con su identidad, hasta que la integran, la reconocen y la viven plenamente.

Adicto al sexo ?

Conocida también como hipersexualidad.

Para conocer un poco mas sobre esto se puede consultar

https://es.wikipedia.org/wiki/Hipersexualidad

Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete el dia 7 de mayo de 2017 en la revista Miradas en la página 17 en la seccion As Libitum

Guery Zabala Gumucio

La adicción al sexo, también conocida como hipersexualidad, puede generar confusión, ya que no es lo mismo ser sexualmente activo que adicto. Esta dependencia hacia los placeres carnales viene precedida, entre otros comportamientos, por una autoestimulación o masturbación compulsiva, múltiples parejas sexuales en una noche, o varias parejas sexuales a la vez, consumo incesante de pornografía, cibersexo, prostitución, exhibicionismo, voyeurismo e incluso acoso sexual.

La conducta habitual del sexoadicto parte de un impulso incontrolado dirigido a la práctica sexual física y anónima, en un acto breve, frecuentemente poco satisfactorio, que se repite con intervalos variables siempre cortos -entre algunas horas y escasos días- con parejas distintas y sin reparar en los perjuicios de toda índole que tal conducta ocasiona a uno mismo y a su familia.

Se trata de un hábito sexual desvinculado de todo propósito de comunicación y sin el menor atisbo de vivencia amorosa.

La adicción al sexo se aplica a personas que muestran conductas parafílicas, o no, relacionadas con situaciones de riesgo, con una escalada en el tipo de conductas sexuales, con una pérdida de control y con unas consecuencias psicosociales negativas, tales como embarazos no deseados, ruptura de pareja, problemas económicos, laborales y enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH.

En los casos de adicción, se concibe el sexo como una forma de solucionar todos los problemas, aliviarse del malestar.

Las conductas sexuales tienen como objetivo reducir la ansiedad y otros afectos disfóricos (por ejemplo, la vergüenza y la depresión). La adicción aumenta con la falta de satisfacción sexual y va unida a la ansiedad y la depresión, donde se confunde el amor con el éxtasis sexual, sintiendo el sexo como la única vía para conseguir gratificación personal y afectiva.

Los adictos tienen una percepción mecánica del sexo, como una cadena de penetración-orgasmo, sin la existencia de preliminares, afecto o ternura.

La adicción al sexo como un comportamiento sexual compulsivo implica una pérdida de control y dependencia, junto con la aparición del síndrome de abstinencia.

Con frecuencia se manifiestan fantasías sexuales a modo de pensamientos obsesivos y un irrefrenable deseo sexual que las conductas impulsivas intentan, sin éxito, saciar. La persona vive por y para su adicción, siendo el sexo un comportamiento autodestructivo.

Estas personas viven en permanente insatisfacción, lo que las encierra en una búsqueda insaciable por librarse del malestar provocado por el objeto de deseo.

Y aunque el adicto al sexo consiga ese objeto de deseo, no queda satisfecho. A los pocos minutos, vuelve a sentirse vacío.

El comportamiento sexual adictivo a menudo está marcado por una "automedicación psicológica” dirigida hacia el alivio de un estado subyacente de incapacidad de disfrutar.

Este trastorno afecta sobre todo a los hombres, por una cuestión educacional y cultural. Aunque los expertos no alcanzan un acuerdo sobre el origen de las adicciones sexuales, sí convienen en que pueden influir ciertas dimensiones de la personalidad, familias tóxicas o desestructuradas, o antecedentes infantiles como abusos, traumas sexuales, rechazos afectivo-eróticos en la adolescencia, y también ciertas situaciones personales como la soledad, vacíos existenciales o una relación de pareja insatisfactoria.

El problema de los sexoadictos no es tanto la intensidad de sus impulsos como la dificultad para controlarlos o la presencia de motivos no sexuales (soledad, alivio del malestar emocional, dependencia emocional). Es ahí donde debe intervenir la terapia.

La motivación para el tratamiento es escasa porque la hipersexualidad se tiende a calificar de vicio, no de enfermedad. Por ello, los sujetos afectados tratan de esconder o minimizar la realidad.

Lo que trae al paciente a la consulta habitualmente es el consumo de alcohol o de cocaína o la depresión. Sólo después aflora la adicción al sexo, que está enmascarada en otros problemas: conflictos familiares, divorcios, etcétera.

La gran mayoría de estas personas no reciben tratamiento, ya que consideran que no tienen ningún tipo de patología. Si tú consideras que estás pasando por esta situación, busca apoyo de especialistas, pues este trastorno, como todos, puede ser tratado.

El sexo en la adolescencia

Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete en la revista Miradas el dia 26 de Febrero de 2017 en la sección Ad  Libitum en la página 17

Guery Zabala Gumucio

 La sexualidad tiene un importante papel en el desarrollo de una vida plena y gratificante, no se puede separar el derecho al placer del derecho a la vida.

Esta visión de la sexualidad es algo reciente. A lo largo de la historia de la humanidad el disfrute del cuerpo ha sido reprimido, juzgado o prohibido, lo que ha conllevado, por un lado, que la sexualidad sea una de las dimensiones humanas menos comprendida y, por otro, que en lugar de cómo una fuente de placer y gratificación, la sexualidad se haya vivido en muchos casos como algo vergonzoso, que había que ocultar y de lo que no se podía hablar.

En la adolescencia se producen transformaciones que generan cambios en el cuerpo, en las emociones y sensaciones; todas las dimensiones de la personalidad se ven influidas por los cambios que se producen en este momento vital.

Se comienza a experimentar el mundo con "un nuevo cuerpo”. El deseo sexual aparece de una forma más clara, la atracción hacia otras personas (del mismo o del otro sexo) el deseo de disfrutar de su compañía, de sus sentimientos, de una forma distinta a la que venías experimentando como niño o niña. Y las prácticas genitales comienzan a ser privilegiadas en la cotidianidad.

Esta etapa de la vida supone el pasaje de mayores grados de dependencia a crecientes grados de autonomía de orden afectivosexual, social y económica. Para la construcción de autonomías (en sus diferentes dimensiones intervinculadas) es necesario generar condiciones habilitantes y posibilitadoras de este proceso.

Para ello, brindar información científica es vital a darles información basada en prejuicios, miedos, temores o dogmatismos. En el sexo, más que ninguna otra área del conocimiento humano, se mezclan conceptos religiosos, biológicos, psicológicos y sociales que, traducidos en valores morales, hacen que actuemos en favor o en contra de nosotros mismos. Podemos así desarrollar plenamente nuestra sexualidad o limitarla por prejuicios y tabúes.

En esta fase de la juventud, la sexualidad irrumpe con características tan nuevas y desconocidas, y con tanta fuerza, que rápidamente se vincula lo sexual con el amor; de este modo es posible que se sientan atraídos y atraídas por tal o cual persona, sientan que "aman a esa persona”, sueñan que son amados y amadas por esa persona.

Pero no debe olvidarse que solo más adelante en la vida se podrá diferenciar una atracción física de lo que es el amor. Esa persona con la que te gustaría pasar toda la vida, porque al estar a su lado encuentras lo que no lo haces con otra.

Muchas veces la presión social conduce a los adolescentes a iniciarse sexualmente, muchas impulsados por el temor de no ser aceptados, por no atreverse a decir que no, para tener lugares más importantes en los grupos, o para ser más reconocidos.

La sexualidad es mucho más que el contacto físico de dos cuerpos; tiene que ver con todo nuestro ser, nuestros sentimientos, emociones, sensaciones, deseos y las formas en que nos relacionamos. Estará presente durante toda nuestra vida, construyéndose y transformándose, bajo los paraguas de las creencias, cultura, educación e información.

Durante la adolescencia se le da forma y orientación al deseo; se define qué personas son atractivas y hacia los que dirigir su deseo sexual. Es decir, poder ser heterosexual (atraído hacia personas del sexo contrario), homosexual (atraído hacia personas del mismo sexo), o bisexual (atracción hacia personas del sexo contrario y también del mismo sexo).

Todas las diversidades sexuales pueden ser igualmente satisfactorias y saludables, la clave no está en la diversidad en sí misma sino en cómo se vive. Si cada uno de nosotros es un mundo, la sexualidad es un universo y cada persona desarrolla su forma de comportarse y vive su sexualidad de una manera propia.

No se puede vivir positivamente la sexualidad si no se vive de forma positiva el hecho de ser uno o una misma y para ello es necesario tener cubiertas otras necesidades fundamentales como la seguridad afectiva, querer y sentirse querido, sentirse útil, tener seguridad de la propia valía, encontrar un sentido a la propia existencia, etc.

Es bueno que elijas cuándo y con quién mantener relaciones sexuales, de acuerdo a tus deseos, respetando tus tiempos y sin presiones de ningún tipo. Cuidarte, quererte y disfrutar de una sexualidad plena y satisfactoria es muy importante y para ello es necesario estar informado, conocer tu cuerpo, saber cómo es, que te mires, toques y sientas, para que puedas vivir tu sexualidad con responsabilidad y sin presiones.

La andropausia

Nota de prensa publicada en el periodico Pagina Siete el dia 5 de Marzo de 2017 en la revista Miradas en la pagina 17 en la seccion Ad Libitum

Guery Zabala Gumucio

 A diferencia de la muy comentada menopausia, poco se sabe de la andropausia, el equivalente masculino. Es como que los hombres quisieran negar, consciente e inconscientemente, que la testosterona va disminuyendo, lo cual afecta a nivel psicológico, emocional, físico y sexual.

Y no es frecuente hablar de este asunto, sobre todo si se lo relaciona con el rendimiento sexual. Es natural ese temor masculino de reconocer que existe una disminución del vigor sexual debido a la edad, a pesar de que un hombre puede producir espermatozoides hasta el final de sus días, o al menos hasta edades muy avanzadas.

Desde el punto de vista biomédico, el envejecimiento del ser humano es el proceso natural que inicia antes del nacimiento y continúa durante toda la vida; no todas las personas envejecen de la misma manera, pues en esa transformación interactúan factores genéticos, influencias extrínsecas como el medio ambiente y la adaptabilidad de un organismo a medida que pasa el tiempo y la calidad de vida. De igual forma, involucra al sistema endócrino y reproductor de ambos sexos.

Andropausia es un término bastante conocido popularmente, pero incorrecto desde un punto de vista científico, dado que en el hombre, de manera distinta a lo que sucede en la mujer, no hay un momento definido en el que se presentan estos cambios hormonales o el cese de la producción espermática.

Sí es cierto que un determinado número de hombres puede presentar una disminución de la testosterona y cambios en la esfera sexual en las últimas décadas de su vida, relacionados fundamentalmente con la presencia de enfermedades que pueden condicionar cambios hormonales y vasculares, así como la disminución del número o la calidad de los espermatozoides. Estos problemas serán más frecuentes a medida que se vaya prolongando el tiempo y la calidad de vida.

Los motivos del descenso de la testosterona con la edad pueden estar ligados a diferentes factores relacionados con el testículo y su regulación hormonal por parte de la hipófisis y el hipotálamo en el cerebro. Parece ser que en la edad avanzada desciende la secreción de la hormona liberadora de hormonas sexuales por un efecto de "agotamiento”.

Al mismo tiempo, puede haber una disminución de las células productoras de testosterona a nivel de los testículos.

Existen factores de riesgo, como el estrés , y normalmente se presentan síntomas físicos y emocionales relacionados como:
  • Alteraciones en el estado de ánimo, irritabilidad o emocionalidad. 
  • Pérdida de memoria y dificultad de concentración.
  • Falta de apetito e insomnio. 
  • Ganancia de grasa y resistencia a la insulina. 
  • Cansancio, pérdida de fuerza y tono muscular. 
  • Pérdida de vello o cabello quebradizo 
  • Disminución de la densidad ósea.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Depresión. 
  • Escasa autoestima.
  • Insomnio. 
  • Menor frecuencia de la actividad sexual. 
  • Mala función eréctil/excitación. 
  • Pérdida de las erecciones nocturnas. 
  • Menor calidad del orgasmo.
  • Menor volumen de la eyaculación.

Este último podría afectar a la totalidad de la respuesta sexual, excitación y erección, principalmente, así como al funcionamiento inadecuado de las gónadas o testículos, reduciéndose en tamaño y afectando a la fertilidad, consecuentemente.

Estos cambios pueden afectar a la percepción que se tiene como hombre de sí mismos, lo cual afecta la masculinidad, puesto que socialmente los hombres percibimos una presión especial en relación a nuestro desempeño sexual y disponibilidad sexual.

El problema se plantea cuando, en determinados varones, y debido a la suma de otros factores predisponentes, la situación clínica de hipogonadismo se hace más evidente y repercute negativamente sobre la salud física y mental.

En los casos patológicos, la estrategia debe ser diferente: un diagnóstico temprano y un correcto tratamiento con la terapia hormonal oportuna mejorará los aspectos psíquicos, físicos y sexuales del varón. Los varones que, a partir de los 50 años, sufran con angustia los síntomas evidentes de la andropausia y se sientan más vulnerables, deben buscar el apoyo de profesionales expertos en este tema, para que le realice las pruebas oportunas, enfocadas a detectar los niveles de testosterona biodisponible.

Tome conciencia de que la sexualidad no es sólo genitalidad y la madurez es un grado. Se puede vivir la sexualidad de forma plena y saboreando cada instante, con andropausia o sin ella.

Así pues, vivamos esta nueva etapa de la vida con alegría, disfrutando las oportunidades que nos ofrece nuestra experiencia y desarrollando nuestra creatividad.

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